2.3.06

Kill a commie for Christ


Antes de que el mundo fuera mundo para mi, y este weblog fuera weblog (con temporadas mas fecundas que las que pasamos en estos días) mi madre me obligaba a ir a la biblioteca publica a estudiar. Decía ella que allá no tenía con qué distraerme, que en la casa entre quake dos y mi conexión de dial up no iba a lograr terminar mi escolaridad.

Un día llegué con el asunto de que ya que estaba ahí, debería de una vez por todas buscar algún libro que me explicara que era eso del comunismo, quien era el Che Guevara además de esa franela que siempre me había querido comprar.

Pobre de mi madre, me decía que el estudio era muy importante. A la semana siguiente semana me expulsaron del católico colegio donde estudiaba por fotocopiar panfletos y llevar la cabeza rapada. Decía la directora de mi colegio que yo estaba comenzando una secta de cabezas rapadas. Infructuosamente le intenté explicar la diferencia entre skinhead y redskin (o en lo que creía yo que se diferenciaban) mientras aparecía mi representante legal a solucionar tal alboroto.

Eran días mejores, mi profesor de filosofía me prestaba libros marxistas cada vez que me expulsaban de clase y me tocaba pasar el castigo en su oficina. Si usted me preguntaba en esos días que tenía que ver Bolívar con la izquierda yo le iba a gritar que Bolívar era otro terrateniente, cojecarajitas de pueblo de paso, compraesclavos aliases "soldados", aunque eso no explicara el punto.

¿La franela del Ché? la compré en nueva york, ahí está guardada, ya no me la pongo para ahorrarme las explicaciones... "si claro, es que yo si se quien era el che guevara, bla bla bla ...."

Mi madre llegó a creerme un commie y yo juraba que en serio algún día iba a agarrar monte.

Me disculpa la reducida audiencia que esta vez escribo de cosas tan personales e impertinentes, mi ego necesita un poco de atención por estos días, les juro que no se va a repetir.


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